Las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) no solo han transformado los criterios de reconocimiento y valoración: han reescrito el propio vocabulario de la contabilidad. Para los profesionales del sector de la traducción y la interpretación, comprender estos cambios terminológicos resulta fundamental y no precisar en este contexto puede traer consigo problemas de distinta magnitud. Este artículo repasa las 19 NIIF publicadas hasta la fecha, las normas de sostenibilidad y la NIIF para Pymes, y coteja algunos ejemplos de divergencia terminológica frente a las NIC y el PGC.
¿Por qué cambió la terminología al pasar de las NIC a las NIIF?
El primer cambio fue de marca. Las Normas Internacionales de Contabilidad (NIC), emitidas por el antiguo IASC, pasaron a denominarse Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) cuando el IASB asumió la emisión de normas en 2001. La sustitución de «contabilidad» por «información financiera» no es anecdótica: refleja un giro conceptual desde el registro contable hacia la comunicación de información útil para la toma de decisiones. Ahí está la clave de casi todo.
Asimismo, para afinar el tiro, conviene recordar que las NIC no han desaparecido. El cuerpo normativo actual es híbrido: conviven las NIC que siguen vigentes (NIC 1, NIC 2, NIC 7, NIC 12, NIC 16, NIC 36, NIC 37, NIC 38, etc.) con las NIIF de nueva numeración. Por eso, al cotejar términos, el traductor o el contable se mueve entre tres registros: el de las NIC, el de las NIIF y el del PGC. He aquí la gran complejidad.
Las 19 NIIF publicadas hasta junio de 2026
A continuación se enumeran las diecinueve NIIF emitidas por el IASB, con su denominación oficial en español:
- NIIF 1 — Adopción por primera vez de las Normas Internacionales de Información Financiera.
- NIIF 2 — Pagos basados en acciones.
- NIIF 3 — Combinaciones de negocios.
- NIIF 4 — Contratos de seguro (sustituida por la NIIF 17).
- NIIF 5 — Activos no corrientes mantenidos para la venta y operaciones discontinuadas.
- NIIF 6 — Exploración y evaluación de recursos minerales.
- NIIF 7 — Instrumentos financieros: información a revelar.
- NIIF 8 — Segmentos operativos.
- NIIF 9 — Instrumentos financieros.
- NIIF 10 — Estados financieros consolidados.
- NIIF 11 — Acuerdos conjuntos.
- NIIF 12 — Revelación de participaciones en otras entidades
- NIIF 13 — Valoración del valor razonable.
- NIIF 14 — Cuentas de diferimientos de actividades reguladas (no se aplica en España ni la UE)
- NIIF 15 — Ingresos de actividades ordinarias procedentes de contratos con clientes.
- NIIF 16 — Arrendamientos.
- NIIF 17 — Contratos de seguro.
- NIIF 18 — Presentación y revelación de información en los estados financieros (vigente a partir de 2027).
- NIIF 19 — Subsidiarias sin obligación pública de rendir cuentas: información a revelar (vigente a partir de 2027).
Las dos últimas, emitidas en mayo de 2024, serán de aplicación obligatoria para los ejercicios que comiencen a partir del 1 de enero de 2027. La NIIF 18 sustituirá a la NIC 1 en lo relativo a la presentación.
Cotejo terminológico: NIIF, NIC y PGC
El choque de vocabularios se aprecia mejor con ejemplos concretos. De las numerosas divergencias, estas son las más relevantes que todo profesional debe manejar:
- Estados financieros frente a cuentas anuales. Las NIIF hablan de «estados financieros»; el PGC, de «cuentas anuales». No son sinónimos perfectos, pues el contenido y la estructura difieren.
- Estado de situación financiera frente a balance. La NIC 1 introdujo «estado de situación financiera» como denominación preferente del documento que el PGC sigue llamando «balance».
- Resultado global frente a pérdidas y ganancias. Las NIIF incorporan el «estado del resultado global» (o «resultado integral»), que recoge partidas que el PGC ubica en el estado de cambios en el patrimonio neto. El término anglosajón comprehensive income carecía de equivalente directo en la tradición española.
- Notas a los estados financieros frente a memoria. Donde el PGC dice «memoria», las NIIF dicen «notas a los estados financieros» —«incluso información a revelar» (disclosure), un calco que se ha impuesto pese a su mayor longitud.
- Importe en libros frente a valor contable. Las NIIF prefieren «importe en libros»; el PGC, «valor contable» o «valor en libros».
- Ingresos de actividades ordinarias frente a cifra de negocios. La NIC 18, hoy reemplazada por la NIIF 15, consagró «ingresos de actividades ordinarias» (revenue), frente al «importe neto de la cifra de negocios» del PGC.
- Deterioro del valor. La NIC 36 popularizó «deterioro del valor de los activos» (impairment), término que el PGC español adoptó en 2007 en sustitución de las antiguas «provisiones por depreciación».
- Subsidiaria/dependiente, controladora/dominante: Si bien la NIIF 10 indica: «[…] requiere que una entidad (dominante) que controla una o varias otras entidades (dependientes) presente estados financieros consolidados», tampoco nos debemos llevar las manos a la cabeza cuando nos encontremos con «subsidiaria» o «controladora/matriz». Esto es algo que debe tenerse en cuenta sobre todo cuando se traduzca del español a otra lengua: se usan indistintamente, con matices. Ahora, es importante tener en cuenta que: a) debemos mantener la coherencia terminológica y no utilizar ambas opciones indistintamente, y b) lo preferible para el ICAC, por ejemplo, y el uso más común en las NIIF es el binomio «dependiente»/”dominante», esto es, (subsidiary/parent).
El caso más ilustrativo es la NIIF 16, que eliminó para el arrendatario la distinción entre arrendamiento financiero y operativo. En su lugar introdujo dos conceptos nuevos: el activo por derecho de uso (right-of-use asset) y el pasivo por arrendamiento. El PGC, en cambio, mantiene la dicotomía clásica entre arrendamiento financiero y operativo, lo que obliga a un ejercicio de equivalencia constante.
También conviene señalar el par patrimonio neto frente a fondos propios. Las NIIF emplean «patrimonio» (equity) como categoría amplia, mientras que el PGC distingue entre «fondos propios», «ajustes por cambios de valor» y «subvenciones, donaciones y legados». Asimismo, las NIIF prefieren «pasivo» allí donde la tradición española hablaba de «exigible».
Las NIIF de sostenibilidad: un vocabulario nuevo
En junio de 2023, el recién creado ISSB emitió las dos primeras normas de sostenibilidad: la NIIF S1, Requerimientos generales para la información financiera a revelar relacionada con la sostenibilidad, y la NIIF S2, Información a revelar relacionada con el clima. Su terminología incorpora conceptos ajenos a la contabilidad tradicional —«riesgos y oportunidades relacionados con el clima», «cadena de valor», «huella de carbono» o «escenarios climáticos»— y consolida la expresión «información financiera relacionada con la sostenibilidad». El PGC carece, por ahora, de un marco equivalente, aunque la Directiva sobre información corporativa en materia de sostenibilidad (CSRD) está acelerando la convergencia.
La NIIF para Pymes: una terminología simplificada
La NIIF para Pymes ofrece un régimen abreviado para entidades sin obligación pública de rendir cuentas. El IASB publicó su tercera edición el 27 de febrero de 2025, aplicable a los ejercicios iniciados a partir del 1 de enero de 2027. Esta revisión alinea sus conceptos con el Marco Conceptual de 2018, unifica el modelo de evaluación del control e incorpora una nueva sección de medición del valor razonable. Su terminología es deliberadamente más sencilla que la de las NIIF completas, lo que la acerca al espíritu del PGC de Pymes español, si bien persisten divergencias de fondo en materia de reconocimiento.
¿Por qué importa tanto esta precisión terminológica?
Porque en traducción financiera la terminología no es un adorno.
Es una parte esencial de la fiabilidad del documento.
Una equivalencia mal elegida puede:
- distorsionar la interpretación de una partida;
- generar incoherencias dentro de un informe;
- dificultar la comparación entre estados financieros;
- afectar a la imagen de una empresa ante inversores, auditores u organismos reguladores;
- y amplificar errores cuando se trabaja con herramientas automáticas sin revisión especializada.
En un contexto en el que la inteligencia artificial genera borradores cada vez más verosímiles, el conocimiento experto se vuelve todavía más importante. La máquina puede producir una opción plausible. El profesional debe saber si esa opción es correcta, coherente y adecuada para el marco normativo correspondiente.
Conclusión
La transición de las NIC a las NIIF ha redefinido el léxico contable y lo ha distanciado, en numerosos puntos, del PGC español. Términos como «estado de situación financiera», «activo por derecho de uso», «notas a los estados financieros» o «información financiera a revelar relacionada con la sostenibilidad» ya forman parte de la realidad diaria de contables, auditores y traductores especializados. Dominar estas equivalencias entre NIIF, NIC y PGC es hoy una competencia imprescindible para garantizar la precisión y la comparabilidad de la información financiera, detectar las imprecisiones y las alucinaciones que genera constantemente y sin excepción “la máquina”, y velar por la correcta presentación y divulgación de este contenido clave para empresas, inversores y organismos reguladores.
En traducción financiera, la terminología no es un detalle. Es parte de la fiabilidad del documento. Y lo que está en juego no es solo la corrección lingüística: también la reputación, la imagen, la veracidad y la confianza.
Por eso, especializarse en este ámbito exige algo más que conocer vocabulario financiero. Requiere entender los marcos normativos, reconocer las diferencias entre sistemas contables y saber tomar decisiones terminológicas con criterio profesional.
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